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El óxido de zinc es una sal mineral tiene la capacidad de adherirse a la piel y formar una película protectora que la aísla de factores externos como el aire o el sol, que puedan dañarla.
Se utiliza en tratamientos estéticos como la microdermoabrasión, que consiste en la eliminación de los surcos poco profundos. A través de este método, la piel es "pulida" con sales de óxido de zinc, y con ello se ve obligada a regenerarse y a borrar las líneas de expresión que estropean la apariencia del rostro. Se completa el tratamiento con la utilización de cremas ricas en colágeno
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