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Según la tradición china, en las personas sanas, los dos principios básicos, el ying y el yang, coexisten en equilibrio armónico, con cierto predominio de uno sobre otro dependiendo de la hora del día. Por eso, cuando el equilibrio se rompe, aparece la enfermedad. Existen escritos de origen chino de más de 2000 años de antiguedad que atestiguan las propiedades curativas de la acupuntura. Su fundamento tiene mucho que ver con la filosofía taoísta del ying y el yang, los dos aspectos opuestos y complementarios, con los que, según esta cultura, se puede manifestar la energía universal. En el cuerpo humano, esta energía fluye a lo largo de canales invisibles, llamados meridianos, relacionados cada uno de ellos con los principales elementos y funciones del organismo, y que conectan entre sí la piel con los órganos de manera parecida a las correspondencias de Head. El neurólogo británico Henry Head (1861-1940) fue el primer científico occidental que encontró claras correspondencias entre órganos internos y áreas de la piel, que se conocen hoy como las zonas de Head. Las agujas, de oro, plata o acero, se insertan en la piel a lo largo de los meridianos y de acuerdo a la dolencia, así serán los formatos de tratamiento que se tengan que seleccionar. Según la OMS, la preocupación sobre los efectos adversos de los fármacos químicos, las cuestiones asociadas a los enfoques y suposiciones de la medicina alopática, el mayor acceso del público a información sanitaria y los cambios en los valores (como el rechazo al paternalismo médico), son algunos de los motivos por los que el uso de las terapias alternativas es cada vez más común en los países desarrollados.
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